miércoles, octubre 07, 2009

El tabernaculo de Juan

Posted on 10:30 a. m. by Apostol Duilio Vetere Casco



Introducción:

En las Escrituras nos encontramos con muchas figuras y sombras que anunciaban la substancia de aquello que habría de venir. Y aunque ya tenemos la imagen misma de las cosas, las sombras aún continuan hablándonos.
Sabemos que a Moisés se le fue dicho que hiciera el tabernáculo conforme (con la forma de) al modelo que le había sido mostrado en el monte (Hebreos 8:5). En la figura del tabernáculo encontramos una gran variedad de enseñanzas, y en otras oportunidades hemos hablado del tabernáculo cósmico y del tabernáculo humano, por recordar algunos, pero en cada uno de ellos vimos muchas cosas que en verdad han alumbrado ciertos aspectos de nuestra vida espiritual y nuestra comunión con el Señor.

Desarrollo:

En la Palabra, específicamente en el Nuevo Testamento, nos encontramos con tres hombres llamados Juan: Juan el bautista; Juan Marcos, el escritor del evangelio que lleva su nombre; y Juan el apóstol. Estos conforman el Tabernáculo que señala a Cristo en sus distintas facetas.

Para comprender mejor el tema debemos conocer que el tabernáculo que Moisés erigió en el desierto tenía, para llamarlo de alguna manera, tres compartimentos, a saber:

1) Atrio
2) Lugar Santo
3) Lugar Santísimo

En cada uno de ellos se desarrollaban los distintos aspectos del culto al Señor. En el atrio vamos a ver el ministerio de Jesucristo según la visión de Juan el bautista, lo mismo en el Lugar Santo veremos el trabajo de Jesucristo según la visión de Juan Marcos, y en el Lugar Santísimo veremos el ministerio de Jesucristo conforme a la visión de Juan el apóstol.

Atrio (Juan el Bautista)

El atrio "haser" era un lugar cercado, un patio. En el tabernáculo había sólo un atrio, mientras que en el Templo que levantó Salomón habían dos, como ser el atrio interior (hahaser hap'nimit) y el atrio exterior (hehaser hahisona); mientras en el Templo de Herodes se encuentra la cuadridimensión del atrio: 1) Atrio de los gentiles, 2) Atrio de las mujeres, 3) Atrio de los hombres (israelitas) y 4) Atrio de los sacerdotes.

En el atrio, a la mitad oriental se hallaba el altar de bronce o cobre y el altar del holocausto, y entre el altar y la puerta del Tabernáculo estaba situada la fuente para las abluciones sacerdotales.
Esto nos indica que en el atrio, al que con acción de gracias todo el pueblo podía ingresar, cosa que no ocurría con los otros compartimentos, era el lugar donde se llevaba a cabo el sacrificio justamente en el altar, esto nos habla del sacrificio redentor de Cristo, y tal es el mensaje que anunció Juan el Bautista:

"El siguiente día vio Juan (el bautista) a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." (Juan 1:29)

Juan el bautista, al igual que el atrio, mostraba al cordero sacrificial. Por otro lado Juan el bautista vino bautizando con agua (abluciones) al igual que puede verse en el atrio con la fuente de agua. Juan bautizaba el Betábara, que se traduce "casa de la preparación", Bet: casa, Bara: Formación, preparación, engendramiento. Esto nos habla que el atrio es justamente el engendramiento o preparación de la vida cristiana, no habría evangelio sin atrio, no habría salvación sin atrio, de igual modo vino Juan el bautista "preparando" los caminos del Mesías (Lucas 1:76). Juan el bautista, al igual que el Tabernáculo estuvo en el desierto, hasta el día de su manifestación:

"Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación." (Lucas 1:80)

Lugar Santo (Juan Marcos)

En el Lugar Santo es donde más trabajo había, puesto que diariamente los sacerdotes debían trabajar en él, cambiando los panes de la presencia, con sus platos; allí estaba el altar del incienso llamado altar de oro, aludiendo a su material, debían estar limpiando las kappot o vasos para el incienso con cucharas; haciendo libaciones con los tazones; debían cuidar el aceite de las lámparas de la menoráh, cortar los pabilos con las despabiladeras y atender al pueblo que traía sus ofrendas de paz o por el pecado, etc.

Aquí vemos a Juan Marcos, puesto que este muestra a Jesucristo en su faceta de siervo, de servil. Es aquí donde este Juan nos relata el incesante trabajo de Jesús ministrando, sanando a los enfermos, liberando a los endemoniados, renovando el pan (rhema) para alimento.

"Mas Jesús llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre ustedes, sino que el que quiera hacerse grande entre ustedes ése será su servidos, y el que de ustedes quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos." (Marcos 10:42-45)

Lugar Santísimo (Juan el apóstol)

En el Lugar Santísimo se encontraba el Arca del pacto, y era allí donde sólo el Sumo Sacerdote podía entrar y una vez al año. Era el lugar donde se manifestaba la Shejiná, que alumbraba aquél compartimento. Esto nos habla que Dios se manifestaba en aquél lugar, y nos habla de Juan el apóstol, el cual lo mira a Jesús de la manera más elevada, como Dios, tal cual es.

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." (Juan 1:1)

En este primer versículo que escribe el apóstol Juan con respecto al evangelio de Jesucristo, queda relatado el Génesis del evangelio. El apóstol Juan es el águila de los evangelistas, y lo mira al Señor con toda la elevación propia del Lugar Santísimo, pues así como Juan el Bautista vino a preparar el camino: Atrio (Yo soy el Camino), Juan Marcos por medio de su evangelio nos relata la verdad de la palabra del Hijo del Hombre Servidor: Lugar Santo (Yo soy la Verdad) y Juan el apóstol nos señala todo lo tocante al Verbo de Vida: Lugar Santísimo (Yo soy la Vida).

"Lo que era desde el principio, lo hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo." (1 Juan 1:1-3)

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